jueves 17 de julio de 2008

¿Nosotros? Yo soy Yo y Tú eres Tú


No es una tautología aunque lo parezca, y tampoco me considero totalmente individualista, pero la realidad es que estamos solos en la vida, desde que nos cortan el cordón umbilical hasta la última exhalación. Nuestra existencia está plagada de momentos y decisiones que debemos afrontar en total soledad. Aunque no nos eduquen para ello, existe un instinto del hombre que le lleva a luchar por su propia supervivencia en primer lugar. Esta reflexión se me ocurrió cuando acabé de leer la fantástica novela de Rand, "Los que vivimos", no porque sea un canto al individualismo, que también, sino porque Kira constata que está sola contra los elementos, a pesar de que su vida se mueva por el amor. Tras el amor absoluto y su entrega a Leo subyace la lucha infatigable contra el opresor régimen soviético. El sueño de emigrar al extranjero va ligado a Leo, su nombre está siempre presente, es el hilo que la conecta con la vida. Como mujer me he sentido identificada con Kira, no sólo por su capacidad de afrontar la adversidad, sino por la capacidad de abnegación en el amor y de unir ese amor a la lucha política. Yo soy Kira, os lo confieso.

Al final de la novela nos aguarda una especie de tragedia, aunque ella sonría, la confirmación de que estamos solos, y de que el destino nos aguarda en absoluta soledad.

Esta argumentación es útil asumirla también en política, en especial como idea para derribar a los nacionalismos. No me cabe duda de que el nacionalismo es el gran mal histórico, es el causante de la gran mayoría de conflictos bélicos y el responsable de millones de litros de sangre derramados en todo el mundo y hasta la actualidad.

El nacionalismo se fundamenta en el concepto "nosotros". El supuesto vacío que el hombre individual siente se llena con ese invento del colectivo que nos trasciende, la catalanidad por ejemplo. Aquí se recurre a ese zafio argumento en las escuelas desde bien pronto, el "nosotros" catalán se ve amalgamado por un cemento llamado lengua catalana. De ahí que cuando uno esté en el extranjero con un grupo de españoles y reconozca a algún sujeto que hable en catalán, de inmediato ese uno sienta una especial vinculación con el otro sujeto, como si fuera natural que el compadreo tuviera mayor intensidad al compartir ambos sujetos el mismo código lingüístico.

No hay mayor estupidez, pero ya sabemos que la estupidez humana no conoce límites. De repente la lengua o la ciudad de residencia se transforman en vínculos explícitos que constituyen una demos particular. Voy a reírme un rato.

Máxime cuando en Barcelona la gente cada vez es más antipática, aquí nadie saluda al vecino, en todo caso, lo despelleja si puede, y de fraternidad nada de nada. ¿Costumbres? También voy a reírme otro rato. Ya lo dije un día, aquí para ser buen catalán hay que leer cierta prensa y ser fan de cierto equipo. Todo pura simbología ficticia, algo que les ha funcionado bien a los nacionalistas, aunque ya van recibiendo reveses electorales.

Con el nosotros no se va a ninguna parte, sobre todo porque hay un peligro encerrado en el propio pronombre, ¿dónde acaba el nosotros? En mi caso el nosotros es Europa, pero en cierta medida es también el planeta entero, la Humanidad, ¿me siento más próxima a un humano por el hecho de que resida a 200 metros de mi casa?

En absoluto, démonos cuenta del absurdo del nosotros como argumento, del peligro del nosotros. Debemos enseñar a nuestros niños a cultivar el yo, a ser personas capaces de enfrentarse a los retos de la vida en solitario, por supuesto con capacidad de amor, entrega, generosidad, pero como decía dos posts atrás, sobre todo con capacidad de libertad.

Libertad sin condiciones, es el mejor tesoro que podemos legar a nuestros hijos, sin ataduras ni limitaciones mentales, ciudadanos capaces de crear su propio destino por sí mismos.

Mañana inicio un breve período vacacional en el País Vasco, me dispongo a disfrutar de playas, paisajes y gastronomía, espero encontrar al vasco amable y abierto de siempre, espero que los vascos dejen pronto atrás ese nosotros falso que les han colado los políticos. Nos unen muchas cosas, a ver si se dan cuenta de que algunos están en una lucha que no merece la pena, que la vida es otra cosa, y que nacemos y morimos solos.

miércoles 16 de julio de 2008

ZP, desastre económico y humillación

Ya lo intuía, pero ahora tengo la certeza de que este gobierno es un despropósito desde el punto de vista económico, además de mentir y de ser poco o nada previsor, empeora y mucho los problemas.

La última es la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa, quien ayer publicó su nivel de endeudamiento real. Además del desplome bursátil, la crisis de confianza, y el efecto dominó sobre otras empresas subcontratistas, regulación de empleo... Los bancos acreedores salieron rápido a hacer declaraciones para insuflar tranquilidad. No voy a entrar en la fiabilidad de la información que trasciende, dudosa cuanto menos.

Aquí ha habido un problema de endeudamiento, como lo ha habido en la gran mayoría de empresas españoles. Y en el caso de Martinsa, los problemas de Fernando Martín iban más allá del préstamo de 150 millones de euros que el ICO se había comprometido a conceder y que finalmente no hizo. El desfase es de gran magnitud y se debe a las deudas, digámoslo claro, a una mala o dudosa gestión empresarial.

¿Se les perdona deuda o se les ayuda a los pequeños empresarios o autónomos españoles? Fadesa ha sido irresponsable en sus inversiones en el exterior, a nadie se nos perdonan las alegrías, por eso me molesta y me parece un agravio que el ministro Sebastián se apreste a ofrecer la ayuda del Ejecutivo en forma de inyección de dinero, es decir comprando suelo a esta empresa para construir promociones públicas.

Ya que el Ejecutivo está en estas voy a pedirle que me alquile el parking que tengo infructuosamente en alquiler desde hace un año, ya que vendría bien para sanear mi economía doméstica, doliente con la subida del coste de la vida, mientras mi salario permanece en perpetuo estado de congelación.

Si un pequeño empresario planifica mal o comete un error, se arruina y el Estado nunca viene a rescatarle. No pido que el Estado lo haga, pero que no lo haga con nadie, el capitalismo para ayudar a los amigos a costa del contribuyente es deleznable.

Ayer denunciaba Esteban González Pons algo muy grave, una supuesta oferta de garantía por parte del gobierno a la empresa antes de las elecciones de 9-M. Nos enfrentamos a la suspensión de pagos más grande de nuestra historia, sumada a la sospecha de que esta empresa fue mantenida a flote artificialmente.

Este gobierno está incapacitado para transmitir confianza, no sabe gestionar una crisis y no está comprometido con las medidas para la recuperación, a saber contención del gasto y liberalización al máximo, dicho de otro modo, dejar que el sistema se purgue, que se paguen los excesos cometidos y ahorrar.

Lo problemático es que ZP y los suyos no parecen comprender esta premisa básica, y al parecer tienen intención de que el presupuesto estatal siga creciendo. Sin entrar premeditadamente en el debate keynesianismo-liberalismo, la receta keynesiana suele ser nefasta en época de recesión. No queda más opción que aguantar hasta que el mercado libre vuelva a equilibrarse.

No obstante, hay familias que ni siquiera pueden soportar un chaparrón, mucho menos un huracán como el que tenemos en ciernes. Comprendo que un gobierno trate de mantener las opciones de consumo para esas familias, es una receta clásica de intervencionismo, el subsidio de desempleo, aún no siendo desde mi punto de vista la solución óptima. Lo malo es que el gasto público es arbitrario, no se rige por la oferta y la demanda. La realidad es que el gasto público los gobiernos de turno tienden a utilizarlo para satisfacer a su potencial bolsa de votantes. Ya sé que esto suena a antiguo, pero hay regiones del sur de España conocidas por la persistencia de los captadores de rentas estatales, que son perniciosas porque no contribuyen a fomentar la igualdad de oportunidades, sino que cometen la injusticia de que el trabajador que se busca la vida solo frente a los peligros del mercado, sin paracaídas casi siempre, ve penalizado su riesgo en forma de impuestos que luego van a parar a subsidiados que no dan un palo al agua. Esta es la dinámica keynesiana a grandes rasgos.

Y lo curioso es que las megacorporaciones, como Martinsa-Fadesa, también pueden convertirse en captadoras de rentas públicas. Esta empresa ahora mismo ocupa un lugar estelar en la agenda política. Y ahí está el riesgo, que no es nuevo, pero ¿hasta dónde llegará la implicación del gobierno en esta empresa?

Prepáremonos para vivir una de las grandes vergüenzas nacionales.

Este gobierno además de no predecir problemas evitables, nos va a humillar usando el dinero del contribuyente (ese que mes a mes nos descuentan en la hoja de salarios) para ayudar a una empresa que ha tenido beneficios multimillonarios durante mucho tiempo.

Esto más que ir contracorriente, es ir contra todos nosotros. Hagamos algo.

martes 15 de julio de 2008

La visión real de las cosas


Eso es lo que me preocupa. De hecho, en línea con esta inquietud suele decir mi amigo José Carlos Rodríguez que no podría soportar mantenerse en el error, y yo apostillo que tengo ansias por conocer la verdad de las cosas. Se me ha ocurrido pensar en ello a tenor del comentario que me ha dejado, aquí en el blog, Carlos Andreu invitándome a opinar sobre el nombrado discurso de David Cameron en Glasgow la semana pasada ("Fixing our Broken Society"). Leedlo íntegramente aquí. O bien de forma abreviada y comentada aquí. Diré que me parece un discurso pertinente y expondré algunas brevísimas reflexiones que me ha sugerido. No entraré en el contenido más político, sino que me limitaré a alguna reflexión sobre el aspecto moral, básicamente por el temor y la desconfianza que me inspiran los políticos o los Estados que pretenden imponer determinada moralidad a sus ciudadanos. En la vida no cesamos de tomar decisiones, cada una de ellas condiciona nuestro destino y el de los nuestros. He aquí la importancia de adquirir conciencia, responsabilidad y valor. No todo vale, no podemos permitirnos tomar demasiadas decisiones incorrectas, a no ser que queramos desperdiciar nuestra vida, la única que tenemos.

Querer mejorar el mundo no es patrimonio de la izquierda ni de la derecha, es de todos los bien nacidos, con lo que hacemos en nuestra vida y siendo ejemplo damos un modelo a los demás. No hay lugar para el relativismo moral.

El relativismo moral cuestiona todo el patrimonio moral de una civilización, da por válidas todas las referencias morales, incluso las contradictorias y así aniquila nuestra conciencia crítica, nos debilita como individuos. Las crisis personales que atravesamos en nuestra adolescencia o en nuestra madurez tienen que ver con ese cuestionamiento de los valores transmitidos. Existen etapas de nuestra vida en que las ideas dejan de tener valor en sí mismas, y nos gustaría obtener evidencias. Pero esa búsqueda de evidencias suele ser infructuosa, hay verdades que son intangibles, y si por serlo dejan de ser válidas para nosotros perdemos los referentes propios. Quedamos vulnerables a los demás y si nos anulamos como individuos estaremos justificando el surgimiento de un pensamiento totalitario.

Cuando el hombre no distingue el bien del mal, duda y deja de creer en sí mismo, cuando se queda sin referentes, queda sujeto a un destino que puede ser perverso, una sociedad sin valores es el caldo de cultivo para un poder político omnímodo, la debilidad de los individuos refuerza el poder del Estado, así se han iniciado las tiranías en el mundo.

Cameron responsabiliza a las familias de lo que ocurre en la sociedad, suscribo parte de su discurso y su autocrítica. Ya lo he denunciado aquí, estamos creando generaciones de jóvenes egoístas, entregados al placer inmediato, al materialismo.

Si por un lado alabo el individualismo que permite a las personas decidir libremente los derroteros de su vida, creo que para poder ser libres de verdad necesitamos discernir, no sólo entre el bien y el mal, sino dónde acaban los límites de esa libertad y dónde empiezan los de la libertad ajena.

Sin responsabilidad no hay libertad. El relativismo es una tragedia para nuestra sociedad, la carencia de valores nos convierte en pesimistas, desesperanzados, y lo peor, nos aleja del amor a la vida.

Conceptos como el respeto sagrado a la vida y a la libertad bastan para consolidar una sociedad segura en sí misma, comprometida con su futuro y próspera, porque el amor y el respeto a la vida y a la libertad cimenta individuos que a buen seguro desearán trabajar por una vida mejor, aspirarán a ser más felices y dejarán a los demás que hagan lo mismo.

A la sugerencia de Cameron sobre el papel de las familias, simplemente recordar que debemos educar a nuestros hijos en la responsabilidad. Si son responsables serán libres y permitirán que los de su entorno se sientan libres. Esa verdad es nuestra única salvación, es algo a lo que aferrarnos siempre y sin dudarlo, somos individuos y debemos defender nuestra libertad.

Creo que la respuesta está en algo tan simple como la libertad, concepto sobre el que no cabe relativismo posible.

domingo 13 de julio de 2008

En el último vagón


Era un tren desvencijado, la pintura verde se desconchaba y caía a pegotes dejando rastros de óxido, y Keyra viajaba en el último vagón. Se sintió aliviada al subir la escalerilla con su mochila y notar sobre su rostro la bocanada de aire gélido que escupía una rendija en el techo, y que parecía congelar las gotas de sudor que caían sobre su frente. Fuera, la estación de Nairobi, y allí con los ojos humedecidos agitaba su mano derecha Vasco, inmóvil y ausente. Keyra no había vuelto la espalda para mirarlo por última vez tras el apasionado beso de despedida, tan eterno y tan breve.

Keyra se dirigía a Mombasa, un trayecto que la llevaría serpenteando durante toda la noche a través de la sabana y el parque Tsavo, uno de los que había visitado en compañía de Vasco en las últimas semanas. El tren partía al atardecer, Keyra vio ante sus ojos, arrebujada en aquellas poltronas plastificadas y pegajosas de color granate, el paisaje tostado que engullía aquel ruidoso convoy. La tristeza iba invadiendo su alma, tanto que cerró los ojos con la esperanza de que el sueño la alejara de la realidad. No durmió, su acompañante, un señor bajito con los ojos achinados, no cesaba de roncar y emitir extraños gruñidos.

Cuando Keyra abrió los ojos se los notaba pesados y enrojecidos, estaba más cansada y al ver que la luz de la luna se colaba por una rendija de la mugrienta cortinilla, revivió muchas imágenes que se agolpaban, las noches de luna llena con Vasco, los safaris nocturnos a la luz de las velas, él y ella recostados sobre una incómoda roca observándose, y repasando las fotografías de los elefantes que habían tomado durante el día. A Keyra le atraían los elefantes, y se emocionaba cuando los veía correr en manadas levantando montañas de polvo tras de sí. Para una mujer de ciudad ver aquel espectáculo a poco más de cincuenta metros de distancia ya era toda una aventura.

Vasco estaba acostumbrado a ir de cacería, era fotógrafo, afición que le acompañó desde pequeño y que acabó convirtiéndose en un lucrativo negocio con la aparición de National Geographic y publicaciones similares.

Keyra trabajaba en el cuerpo diplomático, llevaba tres años en Nairobi, pero no había conocido a Vasco hasta hacía 2 meses, cuando ya le habían anunciado su traslado a Mombasa. Vasco le llamó la atención desde el primer momento porque no era pretencioso, distinto a los europeos que solía frecuentar en Kenya.

Se enamoraron, vivieron una noche de pasión bajo el ventilador, y al poco tiempo empezaron los safaris nocturnos. Vasco tenía un jeep equipado y una tienda de lona blanca donde pasaban juntos sus horas de pasión y de observación de los animales y la naturaleza. La pureza del aire y el silencio ponían en contacto los latidos de sus corazones, acampaban siempre en llanuras solitarias, a veces recogidos en un desierto rocoso, alguna noche llegaron a dormirse abrazados juntos, al raso, cubiertos sólo por las estrellas, sin temor a nada, seguros de sí mismos.

Vasco tenía un arma de fuego muy potente, siempre dormía con ella bajo la almohada, pero con Keyra empezó a renunciar a esa costumbre. Nunca tuvieron ningún incidente. Vasco se convirtió en la razón de existir para Keyra.

Ahora en el tren, el dolor de cabeza le impedía pensar, cansada, abatida, no deseaba continuar allí, no deseaba llegar nunca a Mombasa ni mirar atrás. Nairobi ya no era sinónimo de felicidad, sino de tristeza, la constatación de un recuerdo que tal vez jamás volvería a repetirse.

De golpe el tren se detuvo, los pasajeros empezaban a sentir esa irritación que producen las ansias por llegar a destino en un largo trayecto. El personal del tren apareció tras un intenso griterío pidiendo con malos modales a los pasajeros que descendieran con sus pertenencias. Era de madrugada y los matorrales estaban cubiertos por un agradable rocío.

Qué pena dilapidar una noche así con tanto desconsuelo, el alma de Keyra menguaba a cada segundo que pasaba, casi sin fuerzas para alzar su vista al firmamento, su cómplice nocturno en el amor.

El tren no tenía visos de reemprender la marcha y les anunciaron que pasarían la noche allí al aire libre. Algunos pasajeros encendieron hogueras, y algunos decían temer a una posible tormenta nocturna. Keyra nunca había vivido una tormenta nocturna en África, pero la idea no le desagradaba, la imagen de la lluvia salvaje cayendo sobre ella era como sentir que la naturaleza barriera sus recuerdos, y eso casi le hizo sonreír aliviada.

Empezó a fijarse en el pasaje, eran mayoritariamente hombres de negocios africanos, aunque también había turistas norteamericanos de mediana edad, y algunas mujeres negras con niños pequeños. Ella parecía ser la única europea y sin duda la más joven entre los extranjeros, pero no sentía ganas de confraternizar con nadie.

No quería ir a Mombasa y, un tanto supersticiosa, vio en la detención del tren una señal de la providencia. A su alrededor se extendía la sabana keniata, hermosa, suave, poblada de animales salvajes y árboles centenarios, no se sentía amenazada por su inmensidad. Se vía con ánimos de regresar a Nairobi a pie y en solitario.

Sentía que perder la vida no era un precio demasiado caro a cambio de la posibilidad de conseguir un sueño. Nunca había ido en pos de un sueño personal, era consciente de que siempre y en todo momento se había dejado guiar apenas por la ambición profesional, había conocido a algunos hombres pero nunca se había enamorado como lo había hecho de Vasco. Nunca se perdonaría no haber luchado por él, hasta ahora no lo hizo, la destinaron a Mombasa y no hizo un sólo gesto de protesta, ni un intento por permanecer junto a él.

Ahora se daba cuenta de que no le importaba morir en medio del Tsavo, al aire libre, presa de un león hambriento, sería una muerte rápida y en la retina su última imagen la luna africana, y el reflejo de su amante y ella abrazados, un recuerdo vivo, todavía intenso en su piel. No podía soñar con una manera más bella de encontrar la muerte.

Keyra echó a andar, el tren quedaba lejos, un manto de estrellas, los pies cansados, la boca pastosa, los labios resecos musitando el nombre de Vasco. Sin miedo.

viernes 11 de julio de 2008

Desde hoy vuelvo a ser militante del PPC


Ya sé que muchos lectores de los que pasan por aquí están convencidos de que yo milito en el PPC, y lo cierto es que no era así. Estuve afiliada entre 1988 y 1994, dejé de estarlo porque me movía bastante por mi dedicación profesional, y hace algún tiempo que la idea de regresar a las bases me rondaba. Por fin hoy he estampado la firma en la hoja de afiliación, lo he hecho hace unas horas en un lugar llamado Hoyo 19. El artífice ha sido mi amigo Alfredo Bergua, alguien que se deja la piel y que conoce lo que significa la lealtad, quien me avalará junto con uno de los grandes políticos con mayúsculas y que siempre será el alma del PPC, Alberto Fernández, algo que me llena de un inmenso y especial orgullo. Además de una razón obvia que es arrimar el hombro en los momentos adversos, me viene perfecto entrar a forma parte de esa gran familia del Partido Popular de Catalunya coincidiendo con la proclamación de Alicia como presidenta. Por identificarme con lo que ella representa como mujer, madre y profesional, y por su arrojo, por el coraje y la fuerza de su discurso el sábado pasado en el XII Congreso del PPC.

Como ya sabéis, simplemente afirmando con aquella fuerza nuestra condición de partido de luchadores logró ganarse mi confianza absoluta. No hacía falta que Alicia llenara su discurso de argumentos justificadores, es de siempre, yo que soy un poco tradicional en las cuestiones de la confianza me fío de la gente "que es de toda la vida", así que incuestionable en su compromiso, ha estado ahí donde se lo han pedido y en los momentos buenos y en los no tan buenos.

Ahora afrontamos un momento extraño, incierto, aunque en realidad es una coyuntura de gran oportunidad para nosotros. Esa aparente división interna que alguna prensa y los partidos rivales ven en realidad es sana, ha visibilizado que dentro del PPC existe la opción de contraponer discursos y modelos. Alicia gana por un 13 % de diferencia, recibe el apoyo mayoritario, es legitimada y su discurso ampliamente aplaudido. Era imposible no aplaudir la ristra de verdades que allí contó, y el coraje y el enfado en ciertos momentos fueron bazas a su favor, ese enfado de Alicia se dirigía hacia las personas recién llegadas que pretenden dar lecciones de legitimidad.

El equipo de Alicia es otra de las grandes noticias. Un equipo con caras nuevas y que incorpora a lo mejor de las caras de siempre, por ello confío en ellos, porque sé que nunca traicionarán a nuestras ideas a cambio de una prebenda personal, el tiempo y los años los han curtido en política y no hay nada que demostrar. Confío en ellos, y sé que las personas que forman parte de esos equipos creen en las ideas. No hace falta nada más.

Estando bien nutridos de fundamentos ideológicos, y sumando la capacidad de consenso, de centrarse en un mensaje que nadie pueda rechazar en la sociedad catalana tenemos muchas opciones.

Ahora hemos tomado el rumbo correcto, esta es mi percepción, hasta hoy he hablado siempre como observadora externa, aunque cercana, hoy seguiré siendo igual de crítica y objetiva, pero tendré el privilegio de participar un poquito más en ese entramado de pequeñas decisiones que se cuajan en la política y acaban afectando a la vida de todos.

Ayer estuve en Madrid y asistí a una charla que daba un miembro del Instituto Juan de Mariana sobre cooperación internacional. Esta conferencia se dirigía a estudiantes de bachillerato que van a viajar a África en una misión cooperante patrocinada por la Comunidad de Madrid. La charla formaba parte de un grupo de conferencias a cuál más interesante sobre aspectos de la globalización, la utilidad de las multinacionales para el desarrollo, etc. todo ello bajo el prisma del liberalismo.

Me ha llamado la atención muy gratamente, de hecho ayer se lo comentaba a mi amigo tras su brillante ponencia, las cosas que él dijo en Cataluña es imposible escucharlas, y menos en un foro de chavales de 17 años. Me sorprendió la atención que dispensaron durante la hora y media que duró la charla, y su alta participación en el turno de debate y preguntas.

Esos jóvenes inquietos me trasladaron literalmente al Cielo (pensé en aquello de "De Madrid al Cielo") pero no por amor a esa ciudad y su magnánimo y carismático alcalde, sino por la LIBERTAD que se respira allí, por la manera en que las ideas y el conocimiento fluyen entre los jóvenes y por el entusiasmo que reciben esos mensajes.

Se lo decía a ellos, en Barcelona no se oyen estas cosas y es probable que si un conferenciante se atreviera a denunciar la inutilidad y el mal uso de las ayudas a la cooperación, y a alabar por contra las virtudes de la libertad y del comercio, de las empresas que invierten o de las bondades de la división del trabajo, creo que dicho conferenciante sería blanco de un buen número de abucheos y silbidos, aquí en la tierra prometida del pensamiento único progre que es Cataluña.

Sentí envidia por estos chicos que oyen hablar de la Escuela Austríaca y de Ludwig Von Mises a los 17 años, por Dios, yo los he descubierto hace cuatro días como aquel que dice, es más, estoy en plena tarea de autoaprendizaje sobre el liberalismo, no doy crédito a lo que nos perdemos todos...

Por eso vengo de Madrid con una idea en mi mente, difundir ese mensaje de libertad entre los jóvenes catalanes, hemos de lograr que esas ideas sanas, esa concepción de un mundo en total libertad con opciones para el desarrollo pleno del hombre libre y en igualdad de oportunidades, penetre en las mentes de nuestros jóvenes como la gran promesa de futuro para todos. Un mensaje atractivo que los arrastre y los aleje de ese multiculturalismo, del relativismo, del pasotismo, de sumarse a las causas ajenas por comodidad y no luchar por labrarse un futuro.

Y convencernos además de que ese mensaje debe fluir como en una balsa de aceite, al construir nuestro futuro como personas individuales contribuimos a que el de al lado nuestro se vea motivado a trabajar por su propio futuro, y ese impacto individual en cadena es mucho más efectivo para el desarrollo del mundo que cualquier ayuda que pueda ir a parar a manos de alguien que no haga buen uso de ella, o que desincentive a las personas a trabajar para su propio progreso. Ese es el efecto pernicioso de la subvención, del subsidio a fin de cuentas, la desincentivación del individuo a desarrollarse.

Cataluña es una sociedad desmotivada ahora mismo, el espíritu emprendedor ha ido dejando paso a un espíritu funcionarial y lo peor, conformista, este proceso no ha sido repentino, se fraguó en la época en que aquí gobernaban los nacionalistas de CIU, que diseñó una Cataluña donde impera el sentimiento de "nación" por encima de cualquier otra consideración de prosperidad. Donde la lengua se convierte en patria y en arma de división para la perpetuación del poder político nacionalista. Donde la educación se concibe como elemento clave en el diseño de ingeniería social previsto por un clan de políticos con ansias de poder perpetuo. Sus herederos en el poder, el PSC, siguen la misma senda, recogen las semillas del nacionalismo y replantan nuevas semillas en un campo abonadísimo para esas ideas vacías y que han ido dejando a Cataluña relegada, que cae atrás en las listas de CC.AA. ricas, prósperas, educadas.

Así quedamos rezagados en todo, mientras la sociedad conformista decide dar la espalda a los políticos en forma de índices de abstención estratosféricos.

¿Qué ha pasado para que los ciudadanos de Cataluña hayan renunciado a los anhelos de libertad? ¿Han perdido la esperanza en mejorar las cosas? ¿Creen que sus sueños no pueden prosperar? ¿Creen que trabajar para labrarse un buen futuro no merece la pena?
¿Por qué una gran mayoría de catalanes se conforman con lo que tienen y no aspiran a lo mejor?

Estas y centenares de preguntas se me ocurren a diario, pero no era el fin de este post abundar en ello. Ahí el PPC tiene una misión clara, que ese discurso de las aspiraciones y del esfuerzo penetre en los jóvenes, los estimule y los atraiga, que confíen en que cuando un partido como el PPC llegue a formar parte de un gobierno, allá donde lo haga, se percibirá un cambio radical en la acción política, y nuestra sociedad empezará a recuperar el dinamismo.

A ver si conseguimos que estos ciudadanos empiecen a desperezarse.

miércoles 9 de julio de 2008

Zapatero, más pan y circo

Los tiranos existen, a veces se disfrazan de otra cosa, estos son los más peligrosos, los que bajo su vestimenta de tolerancia esconden una enfermiza tiranía, la de controlarlo todo, la del totalitarismo de las ideas propias que se imponen como dogma para la felicidad social.

Hasta antes de la campaña la ausencia de crisis era un dogma de fe para Zapatero, mientras algunos de sus correligionarios empezaban a sentirse avergonzados de negar la evidencia.

El gran empeño de los socialistas ha sido siempre mandar, y en ese camino hacia el poder perpetuo todo vale, por eso desconfían de la libertad y desconfían de las familias, de los emprendedores, de las mentes pensantes. La maquinaria propagandística ha funcionado a la perfección en Cataluña, donde el izquierdismo ha calado como algo bueno en la sociedad, hasta en los emprendedores a los que se les debía suponer una confianza absoluta en la libertad plena como vía directa hacia la prosperidad.

Ya nadie niega la crisis económica, pero aún así, admitirla nos sirve de poco. En el Congreso del Psoe del pasado fin de semana se ha visibilizado que la izquierda en España sigue enrocada en su megaproyecto de ingeniería social, le pese a quien le pese, tal vez soñando con un control perpetuo de los resortes del poder.

Teniendo por delante cuatro años de legislatura, uno puede permitirse el lujo de plantear un plan económico a medio plazo, una batería de reformas audaces y sin complejos. Ahora es el momento de la valentía, cuando el examen electoral queda lejano. En 1996 Aznar lo hizo, no tuvo más remedio que cargarse de coraje y con los tres mosqueteros Rato, Barea y Montoro dedicarse a cortar por lo sano con el gasto público. Sabemos ya que este gobierno que nos ha tocado en desgracia barrunta otros horizontes. No nos echará un capote ni tomará una sola medida audaz para aupar nuestra economía. Aún sin tener fe ciega en los gobiernos, hay opciones, hay mucho por liberalizar, y mucho gasto público por reducir, pero nada de esto pasa por las prioridades zapateriles.

Si la pasada legislatura fue el claro ejemplo de cómo poner en marcha la maquinaria de agitación y demonización de la derecha, salta a la vista que esta legislatura se centrará en la propaganda, y mucho más allá de la cosmética del falso feminismo ministerial. Hay ciertos valores a destruir, el nuevo socialismo debe ser el azote de todos aquellos ideales que amenazan el modelo de sociedad de Zapatero y sus visionarios.

Es de un descaro sin límites abanderar todavía la superioridad moral de la izquierda, Zapatero lo hace todos los días, lo hizo en la clausura de su Congreso el pasado domingo. Al parecer el PSOE representa a "la España que confía en sí misma". Supongo que esta frase podría formar parte de un discurso de Fidel Castro a sus súbditos habaneros sin nada que echarse al coleto más que el racionamiento.

Hay tiranos que consiguen que sus súbditos olviden el hambre a base de llenarles el corazón de esperanzas vacías, qué triste reflexión, y de ahí a la identificación de la propia vida con los ideales.

Más paradójico resulta que se acuse a la derecha de opresora y reaccionaria cuando desde el primero hasta el último de los principios que defiende se fundamentan en la libertad.

¿Es la libertad reaccionaria? Huelga responder, pero esa idea cala en el imaginario colectivo, cuando el líder de la izquierda vende las ideas de alegría y esperanza, como receta para superar las consecuencias de una recesión de la que se culpan al petróleo y a otras causas exteriores.

La izquierda teme a la libertad. Sí, es eso. Leo otra de las frases del Congreso socialista (digno del más puro castrismo): “se apuntan con fruición a la crisis porque aspiran a que las drásticas recetas para salir de ella reacomoden ventajosamente sus intereses”.

Ese empeño en ver las amenazas donde no están es típico de la izquierda, pero no es accidental, es algo premeditado y perfectamente calculado, cuando no hay recetas, cuando no pueden aportar nada para ayudarnos a mejorar nuestras vidas, cuando son incompetentes, cuando son sólo un problema para todos, no les queda más que recurrir a la coartada de las ideas, de la falsa superioridad moral, del pan y circo con el que contentaban a la plebe los Estados totalitaristas.

Yo nunca lo he dudado, esta es la cuadrilla que nos gobierna, y por partida doble en el caso catalán, instalados en su despacho acristalado con vidrios rosados, para no ver nunca la gris realidad, ni siquiera cuando ésta ya es negra como el azabache, nunca la verán y nunca harán nada por afrontarla, el vidrio rosa les protege de esa realidad tozuda que otros cuentan y al parecer nadie en su sano juicio percibe.

Cuando la realidad apremia, cuando unas familias se quedan sin casa, otras sin poder pagar el colegio de sus hijos, cuando no hay perspectiva de encontrar trabajo, cuando el subsidio de desempleo tiene fecha de caducidad y a tu alrededor no ves más que empresas echando el cierre... no podemos permitir que el debate de la vida política se centre en las actitudes morales. Que dejen la moralidad en el ámbito privado, que el Estado no es ni será nunca "nadie" para decirme lo que está bien y lo que está mal.

Si el intervencionismo es de por sí perverso e indeseable, es nauseabundo cuando el Estado pretende interferir en nuestras conciencias, en nuestros juicios morales. Jamás debemos permitir que la política se convierta en eso, invito a la rebeldía, si son incapaces de crear un entorno propicio para que podamos aspirar a mejorar nuestra prosperidad, no tiene ningún sentido su existencia.

Ha llegado el momento de la caída definitiva para Zapatero y los suyos, sin tregua a por el cambio, pero no para que manden "los nuestros", para que nos dejen vivir en paz sin darnos lecciones de nada, para que esta sociedad no se queda adormecida por las palabras, sino que se ponga a trabajar, queremos un gobierno arriesgado, sin miedo a que las personas sean libres, estamos a tiempo, no les demos tregua. Ni Zapatero ni nadie va a conseguir desviar el debate mientras España se va a la ruina, espero que la oposición esté a la altura.

sábado 5 de julio de 2008

No somos perdedores, somos luchadores


Lo que hoy hemos vivido en el XII Congreso del PPC ha sido especial, los que llegábamos ya de buena mañana sudorosos porque el calor era intenso hoy en la ciudad condal, lo hacíamos desmotivados aunque curiosos, con la duda de si Montse Nebrera sería capaz de reunir avales para plantar cara a la candidatura oficialista.

La llegada fue un momento desconcertante, con una cola notable en la zona de credenciales, aunque rápidamente me reconocieron dos blogueros, Oscar y Edmundo. Estuve con Aguijón, su mujer, otra compromisaria, y saludé a amigos, algunos nuevos, otros viejos, reencuentros con caras familiares y muchas olvidadas, y esa fraternidad especial que crea la política. Y es que a pesar de la tensión, los afiliados sienten cierta cercanía entre sí, como si nuestros sentimientos estuvieran muy por encima de la puesta en escena política o del poder político, mejor dicho.

Yo personalmente preveía un ambiente crudo, aunque no imaginaba que la espiral de abucheos se extendiera por momentos, tal como sucedió con la intervención de Ana Mato, cabeza visible de la materialización del acuerdo de candidatura única. El problema de Mato ha sido el contenido de su discurso, hablar de candidatura de consenso es algo que muchos no han podido asimilar. Es cierto que algunos de los que abucheaban ni siquiera eran compromisarios, pero el enfado era evidente. Todas las intervenciones han sido castigadas con instantes o incluso minutos de protesta ruidosa, gestos que han rozado la grosería por parte de algunos asistentes, la de Javier Arenas (plagada de tópicos, defensa de lo andaluz en Catalunya y tópicos sobre lo buenos que somos los militantes para cosechar el aplauso fácil), la del ex secretario Luna, aunque si no he observado mal, ha habido un discurso que no ha recibido un sólo abucheo, y ha sido el de Daniel Sirera, cosa que me ha resultado cuanto menos curiosa, en vista de la piel fina que le gente trajo hoy al Hotel Sants (un atentado al buen gusto, decoración kitsch, servicio pésimo y aire acondicionado averiado, siempre nos toca a los mismos...).

El acierto de la intervención de Dani Sirera ha sido hablar de los equipos, hablar de su capacidad de servicio al partido, la no traición a sus ideas, no ha dado puntada sin hilo, muy concreto, al meollo del problema, pero ha sido comedido, gesto sabio para calmar las tensas aguas matinales, que la audiencia ha agradecido con largo aplauso.

En la pausa para el almuerzo, donde hemos coincidido con Girauta (anotando confidencias entre afiliados) hemos liberado tensiones riéndonos de los personajes, algunos pintorescos, que habíamos observado en la sala del congreso. Por la mañana me encontré con el periodista de LD, Antonio Golmar, un verdadero encanto capaz de levantar el ánimo a cualquiera, junto con él he podido departir con Dani (que estaba visiblemente emocionado), con Alberto (con espíritu optimista como siempre),con Carina, con Rafa, con Nuria, con Albert, con Jorge, con tanta gente, en esos instantes todos expectantes ante las posibilidades reales de Montse, ya que al mediodía todavía no se había verificado la validez de los avales. Montse consiguió 240 avales y Alicia 650, esto lo supimos pasadas las 16 horas.

Tras el almuerzo, llega la intervención de la SG, Cospedal, quien por cierto profirió un sermón plano, aburrido, reiterativo y excesivamente largo, no convenció. Acto seguido, en la presentación de la ponencia política volví a disfrutar de un buen discurso, conciso, concreto y lleno de contenido, un discurso completamente distinto e innovador, entretenido, ameno, con algún chascarrillo, denunciando esta Catalunya adormecida y colgada en valores vacíos, denunciando un poder político que tiene miedo a que seamos libres y pensemos por nosotros mismos, y yendo al fondo del problema de base en la política catalana, el atentado a los valores del esfuerzo o de la familia y sobre todo a la libertad permanente, así que un sobresaliente para Alejandro Fernández, buena oratoria y brevedad, no es de extrañar que haya sido muy aplaudido y en varias ocasiones interrumpido entre las sonrisas de los asistentes, ¡qué salero tienes!

Los siguientes discursos sobre las ponencias fueron bastante soporíferos, aunque generaron unanimidad favorable en el voto. En realidad, me molestó que en el momento de las discursos de las ponencias algunas personas abandonaran la sala, y es que salta a la vista que hace falta también una renovación en las bases, donde sorprende la elevada media de edad. Otro día os cuento los tres tipos de perfil de afiliado del PPC, algo que da para un pequeño tratado de minisociología política, los hay freakies, de hecho nosotros tuvimos a todo un fondo sur detrás, si bien en lugar de padecer los chistes burdos con horror nos lo tomamos a risa, admitiendo que algunos de los puyazos eran merecidos por una serie de ponentes carentes de toda compasión por la audiencia, a juzgar por los interminables discursos donde invariablemente todos los que se despiden presumen de tener la conciencia tranquila, ¿por qué esa obsesión?

El gran momento del día se ha producido con el discurso de las dos candidatas, por sorteo la primera en intervenir fue Nebrera, con un discurso sobre todo emocional, apelando a valores como la libertad, la lucha contra el miedo, los sueños, la familia, la vida, las estrellas, y empezando y acabando con lágrimas en los ojos. Bastante teatrero y lleno de palabras evocadoras y perfectamente estudiadas para satisfacer a aquellos grupos más conservadores que la apoyan. Montse es una gran comunicadora, tiene una voz grave atractiva, tiene aplomo y es muy emocional, se nota que es pasional, y os digo una cosa, esa pasión que emana me la creo porque me recuerda mucho a mí, supongo que si yo algún día lograra lo que ella ha conseguido, superando tantas adversidades, me sentiría emocionada y fuerte en el estrado, como ella lo ha estado, aunque peca de personalismo, demasiada insistencia en sus propios sueños. Y aunque yo no la apoyo por razones que conocéis, en un par de ocasiones ha conseguido arrancar mi aplauso, en especial por su énfasis en la libertad y en la forma de enfrentarse al miedo. Eso sí, no me ha gustado que Montse nos haya llamado perdedores, lo ha hecho y prácticamente ha iniciado así su discurso, creo que ha sido un error.

Alicia no tiene tanta capacidad oratoria, o por lo menos no tiene el discurso potente de Montse, aunque sí cierta contundencia. Su gran frase para mí ha sido la que escogí para titular este post (el PPC no es un partido de perdedores, sino de luchadores), me diréis que es una forma de meterse a la audiencia en el bolsillo, pero no por ello deja de ser una gran verdad. Pero no ha hablado de futuro, este ha sido su error, se ha dedicado a justificarse a ella misma, a explicar que se ha batido el cobre en el PP toda su vida, ha insistido en la integración, ha subrayado que cuenta con Dani y Alberto, momento en que ambos se han levantado juntos (yo hice lo propio para ovacionarles porque lo merecen, y no es justo no reconocerlo), y ha presentado los 22 nombres de su equipo, inteligente maniobra para cosechar más aplausos para su causa y visibilizar apoyos en la sala, algo que por cierto Montse no hizo.

Aún así, Montse consiguió el 43 % del respaldo de los compromisarios. Ha habido una abstención notable, pero ese apoyo no responde tanto a mérito de ella como al mal sabor de boca que la miltancia ha arrastrado toda esta semana con la canidatura de Alicia, quien obviamente no ha tenido medios ni tiempo para hacer campaña y se ha visto estigmatizada por lo que a todas luces la gente ha juzgado como un "dedazo". Ese estigma ha desparecido esta noche, se ha enfrentado a Montse, se votó y ganó con el 56 %, que a simple vista parece un pobre respaldo, pero que debemos interpretar como una protesta por la forma en que se han gestionado las candidaturas en este congreso, por la carencia de estética, y porque muchos compromisarios vieron cómo los avales que habían dado a Alberto y a Dani fueron a parar a una tercera candidatura, son cosas que pasan factura, como se ha visto.

Hoy las adversidades estaban todas del lado de Alicia, ella se ha visto castigada con el voto de todos los descontentos, de todos los que están cansados de la falta de transparencia, o simplemente de una determinada concepción de la política.

Es cierto, nuestro sistema político está anticuado, anquilosado, no creo que sea una exclusiva del PPC, todos los partidos recurren a un cierto sentimiento de tribalidad o de pertenencia, y me da la sensación que esta es una táctica a la que recurre mucho la izquierda en sus campañas, ese empecinamiento en despertar los instintos más primarios para manipular el odio contra aquello que no nos gusta.

En este sentido el discurso de Montse es el vivo ejemplo de ese uso de las emociones o de conceptos románticos con una intencionalidad muy concreta, derribar al adversario.

Hoy los compromisarios del PPC han votado con las emociones, han dejado paso a su instinto primario, han hecho lo "que les ha pedido el cuerpo" al emitir su voto, y no creo que ese voto en caliente se deba al calor que hemos padecido todos estoicamente, sino a una sensación que brotaba de las entrañas, a una especie de indignación casi muda o reprimida, a un inconformismo contra algo en ocasiones más intuido que identificado.

En realidad soy optimista y no estoy defraudada por el congreso porque se ha demostrado más que nunca que somos un partido de luchadores, y jamás de perdedores.

jueves 3 de julio de 2008

No todo vale (ni en política ni en la vida)


Pues sí, tenéis toda la razón , y me dirijo a todos y cada uno de los que me habéis mandado e-mails o me habéis comentado vuestro descontento, ¿para qué negarlo? Yo también siento cierta desazón, estoy triste y no me gusta lo que ha pasado en el PPC. No reniego de lo que escribí ayer, y admito que sin gustarme lo que ha pasado, no me disgusta Alicia, creo que todavía debemos creer en estas siglas, y pienso que todos entraron en una espiral terrible y sin retorno hace muchas semanas.

Entiendo que Nebrera es coherente dando la batalla, está en su derecho, y asumo que con las irregularidades que han trascendido se le está abonando el campo. El descontento, la rabia y la impotencia del militante se manifiesta en voto de protesta, eso sucede siempre (por ejemplo el No irlandés a Lisboa es puro reflejo del descontento ciudadano).

¿Me entristece? No estoy segura, no puede entristecernos que la gente se exprese libremente, y más en ese acto sagrado que es el voto secreto. Así pues lo admito, me alegra que haya un Congreso abierto, que se abran las ventanas y se purifique el aire enrarecido que nos rodea.

Mi amigo Aguijón hoy aporta un pequeño dato que a mí me parece revelador, una carta de un concejal dirigida a Jordi Cornet, que se perfila como próximo Secretario General del PPC, de la mano de Alicia Sánchez-Camacho.

Obviamente habrá nerviosismo, soy consciente de que lo hay en Urgel, la candidatura de Nebrera es un arma de doble filo para la dirección, pues si bien es positivo ya que supondría la visibilización de que hay "democracia" en el PPC, además de favorecer la legitimación de la más que posible victoria de la candidatura oficial, pero sin duda implica el riesgo de un alto voto de castigo que debilitaría a Alicia y reforzaría a Montse.

Todos tenemos sensaciones encontradas, en mi caso disgusto, personas que me han ido defraudando, aún entendiendo que sus razones de fondo son honestas.

Yo estoy desmoralizada, no me satisface como se han hecho las cosas, hubiera preferido congreso abierto y que el ganador hubiera contado con las otras candidaturas para que todo el mundo estuviera representado. Claro que ayer defendí en mi blog la opción Alicia, porque tiene su aspecto defendible, con el argumento esencial de que creo debemos centrarnos en crear una alternativa de gobierno en Cataluña.

Yo soy de las que pongo a las siglas por encima de las personas, es la única manera de seguir en política, pensando que esas siglas merecen la pena.

Soy romántica e idealista al máximo, hasta que al final me demuestren que ni siquiera vale la pena luchar por las siglas, y deseo de corazón que eso nunca suceda.

miércoles 2 de julio de 2008

Tengo envidia de los librepensadores


Pasando por el blog de mi amiga guerrera Brigate, me he dado cuenta de que siento nostalgia de aquellos tiempos no lejanos en que yo también era una aguerrida librepensadora desde la resistencia.

Creo que podría haber dos explicaciones más o menos paranormales para mi evidente deriva hacia la moderación, primero los hechos objetivos en la política y en la vida, que me han madurado a una velocidad vertiginosa, o sea han inclinado la balanza hacia mi lado pragmático, y segundo, ser un rebelde sin causa es la mejor manera de llevarse un disgusto detrás de otro, y yo ya estoy cansada de sufrir. Ayer le dije a Aguijón que no debíamos pelearnos por la política, porque no nos daba de comer ni a él ni a mí, que se apliquen el cuento todos los aludidos. Claro que soy idealista, no he renunciado a querer mejorar el mundo (y no soy progre por ello, en absoluto), no he renunciado a intentar que la gente sea lo más independiente posible, lo más educada posible, lo más capaz posible, en definitiva lo más libre posible, y en fin, sí, me dais sana envidia los que estáis en la trinchera de las ideas y no precisáis de pragmatismo para realizar vuestros proyectos.

Pero no olvidéis una cosa, sois librepensadores, así que dejad a los demás pensar y actuar como crean conveniente, si no lo hacéis estáis traicionando a vuestra propia esencia. Yo soy libre al pensar y al actuar, pero lo de la resistencia se lo dejo a otros, aunque yo siempre estaré del lado de la libertad.

La casta política hace y deshace, yo también siento cierta desilusión, me gustaría que las cosas de la política fueran más limpias, puras y transparentes.

¿Queda algún político en quien poder confiar?

¿Queda espacio en la política para defender el valor de la libertad?

El día en que un político deje de defender mi libertad, la libertad de todos, es decir el día en que deje de consagrarse como fin el respetar la libertad absoluta de todos los individuos, dejaré de estar a su lado definitivamente.

Vamos a pasar página de una vez todos juntos


Personalmente no me gusta que la prensa desde ayer por la tarde esté a rebosar de titulares en que se afirma que Génova nos ha impuesto a Alicia Sánchez-Camacho en el PPC. Creo que no se ajusta a la realidad del todo y que dicho así es una afrenta a la militancia. Sólo nos faltan estos titulares para caldear un ánimo ya de por sí exaltado desde que se inició la recogida de avales.

A juzgar por los e-mails que recibo y lo que oigo nadie está contento con este nombramiento, afirman algunos que debería hacernos enrojecer la humillación de que Madrid nos ponga a una presidenta a la que ni siquiera se le han pedido los avales de marras.

No os niego que hay una desilusión inicial, es decir la motivación entre las bases de participar por fin en un Congreso abierto ha sido totalmente frustrada, y siempre me preguntaré si no se podría haber hecho de otro modo, con Alicia como candidata desde el principio, con el apoyo de Alberto tal vez.

Debemos tratar de ver lo positivo y, bien pensado, Alicia es en realidad una candidata de consenso, una candidata nuestra y no de Madrid, por lo pronto un mal menor a tenor de la lucha titánica o fratricida de las últimas semanas. Ha habido tantos rumores que no debe sorprender que propios y extraños estén perplejos, aunque diría que hace muchas semanas que ya apareció el globo sonda de Alicia, que recibió además un cierto bombo mediático con su intervención en la famosa y polémica ponencia política nacional. A mí me gusta ella, aunque no la conozco muy a fondo, creo que puede tener cierto gancho mediático en Cataluña, algo que es prioritario.

No creo que debamos cometer el error de empecinarnos ahora en la democracia interna, como si fuera la panacea, cuando la función de un líder político es atraer al máximo número posible de votantes, esa es la principal misión del liderazgo, entre otras como la capacidad de consenso y de pacto.

Ambas funciones, liderazgo y capacidad de consenso, son las que el PP nacional y por ende el PP catalán han reconocido como cruciales para volver a ser partido de gobierno.

El mundo está mediatizado, lo está España y muchísimo más Cataluña, enclaustrada en un espejismo de oasis informativo que al parecer la ciudadanía se empeña en seguir viendo, aunque cada vez menos. La prensa debe ser nuestra aliada, porque somos un partido normal donde milita gente normal.

Lo bueno de Alicia no es que sea mujer, aunque a mí me encanta que en el Partido Popular las mujeres cobren protagonismo y no por cuota sino por mérito. Todas las mujeres que están dirigiendo en el PP lo están por ese concepto tan denostado en la izquierda: la meritocracia. Sin duda roza el mal gusto que en La Vanguardia de hoy califiquen a Alicia como "la Cospedal catalana", argumentando para ello elementos de su vida personal coincidentes. No creo que si se tratara de un hombre se midiera su idoneidad por semejante rasero. ¿A alguien le importa la vida privada de estas señoras? Hasta ahí podríamos llegar.

Decía que lo bueno de Alicia es que es una mujer de partido, que ha crecido políticamente dentro del partido, y que sabe lo que es jugar las cartas ganadoras y las perdedoras cuando toca. Seguramente la selección española no habría conseguido ganar la Eurocopa si no hubiera logrado ser una escuadra coordinada, cohesionada, disciplinada. Como en la vida, como en las empresas, como en el deporte, toda organización necesita dotarse de personas dispuestas a estar por debajo de sus intereses personales y de someterse a los intereses del conjunto, ahí es donde fallaba Nebrera, quien ha demostrado tantas veces ser incapaz de soportar una mínima disciplina, quien ha ido más allá de ser un verso suelto, con su negativa a participar en las actividades parlamentarias cuando el asunto no era de su agrado, con su propio y personal discurso, con sus buenas técnicas de marketing aplicadas únicamente para su gloria personal, y no la del partido.

Lamento decir esto de Montse, pero es lo que yo percibo como simple observadora, exceso de ego personal y poca voluntad de construir, y de esto tenemos una prueba reciente en las exigencias que presentó tras el supuesto pacto con Alberto el pasado viernes. No sólo reclamaba ciertos puestos y cargos para sus allegados y para sí, sino que incluso se rumoreaba la posibilidad de que accediera a vicepresidencia sin ser cabeza de cartel en las autonómicas. ¿Miedo escénico a un revés electoral? Bastante lamentable de ser cierto querer estar sólo a las maduras, y espero, si lo desean, que mis lectores nebreristas me contradigan y me convenzan de lo contrario.

Volviendo a Alicia, es posible que haga un buen tándem con Alberto, porque él tiene muchísimo arrastre en la militancia y por tanto con capacidad de poner a trabajar las bases y las delegaciones locales para que estén motivados. Alicia entretanto debe aglutinar a las corrientes que se han generado en estos meses.

No ha gustado esta decisión entre mucha gente, se habla de "dedazo genovés", se insisite en el fracaso electoral en la circunscripción gerundense, donde encabezaba lista en marzo, y no voy a insistir en el supuesto efecto "Pizarro" negativo que hubo en la campaña electoral, porque esto ya lo analizarán los sociólogos. No sé hasta qué punto ella es la culpable de que no se recuperara el escaño en esa plaza.

¿Qué pasa con Daniel? He de confesar que me molesta lo que ha sucedido con él, yo lo respeto, le tengo aprecio personal y creo que merecía la opción de ser reelegido, debería haber tenido ocasión de que las bases tomaran la palabra y lo juzgaran. Para mí el balance de su gestión no es malo, en once meses ha mantenido el partido a flote con todos los medios y los elementos en contra.

Mis respetos para Daniel Sirera, y lo digo de corazón, es un gran trabajador y un buen parlamentario y me gustaría que tuviera peso en el nuevo PPC. Me gustaría que se subiera al barco con su papel definido. Dani tiene mucho mérito, pero no ha calado en la sociedad catalana, e incluso en la militancia ha carecido de un apoyo masivo, así que solamente me atrevo a vaticinar que hará labor de equipo y que tal vez gane cierto peso en la dirección nacional, veremos.

Estamos en una partitocracia para lo bueno y para lo malo, yo no es que sea una mujer de partido, es que el partido es la herramienta de que disponemos para hacer política.

Se abre un período de excepcionales oportunidades políticas, con opciones para cambiar y experimentar en las estrategias de comunicación, en un contexto de crisis económica, de desencanto con la clase política, deben abrirse paso nuevos líderes, más emocionales y más empáticos, que generen adhesión y confianza.

Sólo cabe esperar y observar cómo Alicia maneja su imagen, controla el poder, crea consensos dentro y fuera. Es una política profesional, tal vez no deslumbre con su oratoria, pero hay que esperar, y en cuanto al congreso, no tengo ni idea de lo que ocurrirá este fin de semana, tal como están hoy los ánimos podría haber algún que otro abucheo, es una sensación porque ahora mismo el militante está harto del "todo vale", y lo entiendo.

Por cierto, no quiero olvidarme del terreno de las ideas, la ponencia política del PPC, que sin ser de un perfil muy elevado, sí es ambiciosa, y que ha coordinado con eficacia Alejandro Fernández, de quien espero oír un prometedor discurso este fin de semana. Espero que se le preste la debida atención, sobre todo para los defensores a ultranza del componente ideológico del partido.

Amigos del PPC, tenéis que explicar esto muy bien para que la gente lo entienda, y pasemos página de una vez.

¡Suerte!

lunes 30 de junio de 2008

Tantos sentimientos y tan poco control



Es bastante terrible reparar en que hay hechos que te atrapan, sentimientos que se adueñan de tu mente y que te ves incapaz de dominar. Cuánto más vueltas les das a ellos más sensación de inseguridad, como si la situación fuera imparable en esa espiral que va de lo malo a lo peor, y me temo que esta es la quintaesencia del amor.

Cuando uno se enamora lo sabe reconocer por estos y otros síntomas, hay personas que dicen no haberse enamorado nunca, incapaces de contraer obligaciones con su corazón, o poseedores de almas huecas, y yo no hago distinciones filosóficas, cuando amo tiendo a sentir admiración, aunque con el tiempo se transforme en algo de otra índole afectiva. Ha sido así hasta ahora.

Tal vez no he conocido el amor verdadero todavía, quién es capaz de definirlo. Puede que el amor definitivo sea aquel que cuando aparece resulta devastador para tantas cosas que de repente dejan de tener importancia... Cuando apareciera ese amor seguramente tendría el valor necesario, podría demostrar mi devoción abiertamente, y besar con el alma, y reír, y comprender y desear, tal vez lograría tener tal control sobre el corazón, tal dominio de la situación que me fuera posible entregarme sin miedo alguno, de forma desbocada y plena, y eterna, y por fin amar, como nunca antes lo he hecho.