4.8.08

Adorar a la libertad

Hoy no hay colegio, saboreo mi primer día exento de obligaciones profesionales, y ¿me siento libre?

En nombre de la libertad se han hecho millones de cosas, buenas y malas, en este blog hay centenares de líneas dedicadas a ella. Yo, al igual que Alexis de Tocqueville, siento una clara inclinación a adorar a la libertad, algo que a simple vista parecería sencillo, pero que tiene fuertes implicaciones en las decisiones personales. No me voy a extender, no es preciso hacerlo cuando José Carlos Rodríguez escribe con maestría sobre la libertad en su último artículo en LD.

Los enemigos de la libertad están por todas partes, son muchos, en Cataluña los conocemos bien porque nos han gobernado siempre, desde que tenemos uso de razón, los que creen que somos un colectivo (un rebaño) de catalanets unidos por un sentimiento y una lengua que hace las veces de cemento en la construcción del proyecto nacional catalán.

Siempre defenderé al individuo, ese es nuestro gran tesoro, nuestra capacidad de decidir sin ataduras y sin condicionantes. Pero desde siglos atrás la libertad ha estado y sigue amenazada por toda suerte de pensadores e intelectuales que creen que el individuo es un peligro para la civilización, muchos creyeron incluso que el inidviduo ponía en riesgo el desarrollo o el progreso, y se inventaron aquello de la conciencia de clase.

Y así muchos hombres que presuntamente eran sabios e intelectuales contribuyeron a poner muros a la libertad, derrumbaron el libre albedrío, y lograron justificar el colectivismo y la imposición de un poder planificado. La tentación fue grande para muchos intelectuales que vieron en esa planifiación la oportunidad para llevar a la práctica sus ideales sobre el mundo que querían construir, y esas ínfulas de poder se convirtieron en ínfulas totalitarias, y derivaron en algo profundamente intolerable. Las esperanzas, los deseos de hacer el bien, los deseos de una sociedad más justa sobrepasaron los límites de lo realizable, y eliminaron toda espontaneidad en las personas.

Todavía no se ha dado el vuelco. Hay un gran trecho por recorrer. No hemos sido capaces de convivir con la plena libertad, y lo primero que se me antoja necesario es que todos aprendamos a saber lo que es la libertad, con sus renuncias, y aceptando que no siempre nuestros deseos podrán realizarse, que la libertad del otro es también sagrada si aspiramos a que el otro respete la nuestra. Tal vez parezca sencillo, pero la experiencia demuestra que no lo es tanto, en nombre de la libertad todavía se cometen atropellos.

El liberalismo no ha fracasado, lo han hecho fracasar los que aún abanderando la libertad son en realidad sus enemigos. Leed este interesante análisis sobre ello, no perdáis detalle.

Sí, la sociedad libre todavía es posible, es la gran lucha que nos corresponde a todos y cada uno de nosotros, con paciencia y como pequeñas hormiguitas. No negaré que ciertos elementos pretenderán defender sus privilegios a costa del liberalismo, pero los principios liberales son los únicos que pueden reconciliarnos con el destino natural del hombre, un ser libre por naturaleza.

Si estáis de vacaciones, o las empezáis como yo, observad y comprobad qué uso hacéis de esa sensación de libertad que este período nos ofrece, veréis que también se producen renuncias, que en nuestra soledad tenemos familia o personas a nuestro alredor que condicionan nuestras pequeñas decisiones, surgen imprevistos que nos alteran los nervios, y siempre siempre tendemos a soñar en cómo sería nuestra vida si fuéramos totalmente libres, sin ataduras, si las circunstancias no nos atormentaran y limitaran.

Un consejo, no penséis en ello. Aunque Ortega y Gasset sea un filósofo con luces y sombras, no deja de ser un grandísimo pensador y ya nos lo advirtió, admitamos que nuestro yo va indisolublemente unido a nuestras circunstancias.

Tal vez os parezca que a veces hablo de la libertad con frivolidad, pero trato de que ella siempre sea la guía en mis decisiones. La libertad es una herramienta poderosa para hacernos valer, para que el otro nos respete, pero también lo es para manifestar nuestra capacidad de amor y entrega al otro.

Es la libertad la que llena de valor a esos gestos de amor o renuncia, aunque nos inunden de dolor. Es la libertad la que en última instancia llena de sentido nuestras decisiones. Sed libres en todo instante y no menospreciéis las infinitas posibilidades que os abre la vida.



P.D.: Por falta de tiempo me quedo sin poder escribir mi pequeño obituario a un hombre libre: Solzhenitsyn. Merece la pena que leáis el recuerdo que le dedican desde The New York Times.

3 comentarios:

Driver/Diego dijo...

Mi nombre es Diego.
Simplemente regalo escritos.
Creo en la literatura libre y gratuita.
He visto tantas veces escrito aquí lo de la libertad, que me ha apetecido soltar un cuento.
Espero no molestar.

EL AMANTE DE LA LIBERTAD


Cuando tenía quince años, vivía en la playa.
Tenía un perro que se llamaba Sambo.
Sin raza definida, callejero.
Cada mañana íbamos juntos a correr por las playas y los acantilados.
Nos gustaba mucho.
Ver amanecer, observar a las gaviotas, bañarnos, saltar las olas, hacer castillos de arena.
…………
Conforme la mañana avanza, el Sol eleva su intensidad e ilumina nítidamente cada rincón de la Creación.
Aprendimos juntos, que los pinos huelen fuerte a sotavento, que los pájaros madrugan, que a los peces les gusta la mañana, los cangrejos se refugian del oleaje, la arena moldea el litoral y los penachos de las olas anticipan el sentir de la mar.

Sambo me enseñó algunas cosas. Su instinto animal era potente y natural. Si picaba mucho el Sol, era el primero en encontrar una sombra. Si el cuerpo le pedía carrera, localizaba una explanada de terreno arcilloso, donde trotábamos libres. Si olía a una perra, me miraba con ojos de circunstancia y se despedía para un par de días. Si le dolía la tripa, encontraba hierba verde, se la comía y se purgaba.

Pero lo mejor fue lo de los pájaros pequeños.

Cuando la Bola Amarilla se eleva una cuarta, aparecía una especie de gorrión que volaba en paralelo a las olas, muy bajo, rozando con sus alas las crestas del oleaje.
Vuelos acrobáticos de primera.

Sambo esperaba en la orilla. Pasaba un pájaro y se ponía a perseguirlo con febril empeño.
Para vivir su aventura, precisaba de toda su concentración. Salía lanzado, y con la habilidad natural de su condición canina, acompasaba su correr por tierra, mar y aire.
Le vi nadar detrás de los pájaros. Correr a ritmo endiablado. Incluso dos o tres veces le recuerdo volando por los aires tras chocar con las olas.
El ser vivo más feliz que he conocido.

Su alegría se basaba en algo muy simple.
Era un perfecto amante.
Un amante de la Libertad.

Atentamente:Driver

Santa dijo...

Hola soy Rafa, regalo trocitos de mí.

Gracias Diego por el cuento.

Tu sonrisa y llena de luz estos laberintos virtuales.
Me tengo que ir o terminaré enamorado de tu mirada limpia, fresca, transparente como las gotas lluvia en la hierba...

Albert Balada dijo...

Doncs bones vacances Eva. No se si coincidiràs, però jo si he fet un particular obituari de Aleksandr Isayevich Solzhenitsin, aquí te'l deixo. http://albertbalada.blogspot.com/2008/08/arxiplag.html#links

Gaudeix d'aquests dies, em plau d'haver-te conegut, fins i tot en la discrepància.